Cantos de la Duramadre
II
Ahora sin alimento más que la sinfonía de la tierra y el tintineo del hambre agazapado entre las células
Sin más causa que inhalar el aire agrisado de temporales fallidos
Respiro el hálito de la sangre y echo sobre el surco de la vida toda semilla que de mí brota aventándola con mis palmas portentosas
Y digo que el grano que existe en mí es más milagroso que la lluvia estremecida bajo el manto de la noche
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