Alguna vez
lanzaste redes y espineles
y recibí tu salario
en peces y ternura
Alguna vez meciste los árboles
con la cadencia de tu armónica
Alguna vez
perdí tus pasos
en un recinto no sacro
de Teotihuacán
Pero siempre siempre
fuiste
mi Xipe Totec
mi piel de mono
que conjura soledad