Y qué
si hemos perdido un sol
tras las nubes
Si te acuné confundido entre
los hijos
Y qué
si trastroqué las horas
del amor y del arrullo
Si estoy arrugada mis carnes
se tornaron sueltas
Y qué
si tú el atlético
estás incólume
No elegí esta naturaleza mía
pero no te la cambio
por tu montón de huesos
al galope